granizo

Enfermedades de la Vid

Precipitación atmosférica en forma de partículas de hielo de tamaño variable, desde milímetros hasta varios centímetros de diámetro. Las granizadas (o pedriscos) pueden ocurrir durante todo el año, aunque son más frecuentes en primavera y verano, representando uno de los riesgos meteorológicos más devastadores para la viticultura.

En la vid, el granizo constituye una amenaza crítica en cualquier fase del ciclo vegetativo, desde la brotación hasta la vendimia. Una granizada de intensidad moderada o fuerte puede destruir completamente la cosecha de una temporada. Durante la primavera, cuando las yemas despiertan y los brotes se desarrollan, el daño obliga a la cepa a recurrir a sus yemas de reserva, retrasando la producción. Una vez formado el racimo, incluso granizadas leves ocasionan heridas en las bayas que facilitan la entrada de hongos patógenos y bacterias, comprometiendo tanto la calidad como la sanidad de la uva.

Para mitigar estos daños, algunos viticultores instalan sistemas antigranizo consistentes en mallas o redes que protegen la zona media-baja de las cepas donde se localizan los racimos. Aunque estos sistemas resultan costosos e incómodos de manejar, ofrecen la ventaja adicional de proteger también contra ataques de aves. En zonas de alto riesgo helado, estas inversiones pueden resultar rentables al preservar la cosecha.

Variaciones: granizada, pedrisco