El ser humano puede percibir cientos de sabores, pero estas sensaciones del gusto son el resultado de 4 combinaciones básicas de sabores: amargo, dulce, ácido y salado.
- Dulce: Se reconoce en la punta de la lengua. Entre las sustancias químicas que pueden provocar una sensación dulce tenemos los azúcares, glicoles, alcoholes, aldehídos, cetonas, aminoácidos, ácidos sulfónicos, ésteres.
- Salado: Se percibe en la punta de la lengua y hacia atrás por sus bordes. Esta sensación gustatoria es producida sales ionizadas: sal (cloruro de sodio), cloruro de potasio, fluoruro de sodio, etc.
- Ácido: Se distingue a lo largo de los bordes laterales de la lengua y es determinado por la presencia de sustancia de naturaleza ácida, cuyas concentraciones de hidrogeniones, varían el grado de estimulación de los receptores. Entre estas sustancias tenemos el ácido clorhídrico, el ácido láctico, el ácido cítrico, etc
- Amargo: Los receptores se encuentran principalmente en la superficie posterior de la lengua y en el paladar blando. Es el sabor que posee un menor umbral de excitación, probablemente debido a una disposición protectora del organismo ya que la mayoría de las toxinas ocasionan una sensación amarga.
Esta enfermedad se ha observado principalmente en cultivos de uva de mesa y vino de la zona mediterránea, así como en viñedos de zonas vitícolas del interior tales como La Rioja.
Es prácticamente específica de la vid.
Las bacterias y levaduras productoras de la podredumbre ácida están siempre presentes en el cultivo, en restos orgánicos, hojas, yemas, frutos momificados o sobre otras plantas. Se propagan por el viento, lluvia, pájaros y por la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster).
Esta podredumbre está favorecida por temperaturas y humedad altas, así como por las finas lluvias que dan lugar a una fuerte hidratación de las bayas, que sirven de puerta de entrada a la enfermedad. El rajado de bayas puede estar provocado por alguna de las siguientes causas: daños de polilla, trip, oidio, etc., sobrepresiones por riegos o lluvias durante el período de maduración racimos muy apiñados debidos a la variedad, exceso de cuajado, bayas de gran tamaño, que suelen aparecer en cepas o parras muy vigorosas. En todos estos casos estas lesiones al principio son demasiado pequeñas y no permiten que el jugo salga al exterior, aunque suficientes para que en ellas se instalen las bacterias que producen la podredumbre ácida, y la mosca del vinagre realice las puestas.
Las bayas afectadas se descomponen interiormente y se vacían, conservando la piel seca la forma del grano. Generalmente el jugo cae sobre los granos inferiores del racimo, produciendo el típico "mosteo". Una característica diferencial respecto a otras podredumbres es el olor picante a vinagre (ácido acético), que se desprende de los racimos afectados por esta alteración. La importancia es notoria, ya que porcentajes de podredumbres superiores a un 10-15 % en uva de mesa, hacen que su destino sea alcohol o vino. En general se puede decir que se trata de un problema que tiende a incrementarse posiblemente debido a la intensificación del cultivo con mayores producciones y racimos de mayor tamaño y compacidad.
No existen productos a utilizar de forma directa contra la enfermedad, aunque se señalan ligeras disminuciones de ataque con tratamientos preventivos contra podredumbre gris a base de productos como Iprodiona, Promicidona, Vinclozolina.
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